Archive for November 2007

Grave equivocación: Historia de un amigo

By : dolce-beat
Era mi mejor amigo, él y yo, sólo uno. Desde el primer momento que lo vi me dije: "Debe ser para mí", sentí una conexión exquisita y me propuse conquistarlo.

Comenzamos un intercambio voraz y persistente; día tras día, a cada momento. Mas de ser un capricho, pasó a ser un ente especial e imprescindible. Se convirtió en mi mejor amigo, mi confidente, mi mano derecha, mi entusiasmo, mi alegría, mi consuelo, mi liberador de estrés, mi vida... todo.

En los primeros meses nos veíamos todo el tiempo, cada instante era mágico, puro placer. Intercambiamos hasta lo inimaginable, el siempre me escuchaba con entusiasmo y vehemencia; en innumerables situaciones fue mi gran y único consuelo. Siempre estaba para mí, en la noche o en el día, en la alegría o la tristeza, hasta bajo las condiciones climatológicas más pésimas.

Luego de un tiempo, dejé de buscarlo con tanta frecuencia, lo sustituí en ocasiones, pero no era lo mismo. A pesar que él lo sabía, siempre me siguió recibiendo con el mismo ahínco; no me rechazaba, no me juzgaba, siempre estuvo presente para mí.

Con el tiempo, entre la cotidianidad y el hastío, fui perdiendo contacto con el que era mi mejor amigo. Ya para ese entonces, el andaba muy raro; muchas veces intentó hablarme, mas yo empeñada en mis afanes no le escuché.


Un día, luego de muchísimo tiempo, necesitaba alguien a quien hablarle y en quien confiar. Mas mis ojos quedaron empañados en el asombro de escenario tal: ya todo era diferente, mi amigo había cambiado. En su rostro imperaba la falta de gracia, no existía la chispa que nos unía, su cuerpo yacía frío tumbado en el mismo lugar dónde lo dejé la última vez. Parecía una ópera maldita, un lustre embriagado en locura, una ironía palpable y tangible. Su cuerpo, ¡dios santo! su perfecto cuerpo quedó inmóvil por el abuso del entorno, por el frío y desmesurado egoísmo, por ser sólo un objeto que era utilizado para provocar placer y alegría, regalando sus energías en cada intento.

Al principio, mi pensamiento dudó lo ocurrido, su corazón era un marcapaso, intenté cambiarlo... pensaba que el motor de su vida era el responsable. Mas en el incesante asombro me dí cuenta que lo había herido, una vez más. Su rostro me confirmaba cada paso egoísta en su contra. Sin embargo, no era un desperfecto mecánico el que ya no daba ritmo, el que no dejaba sentir su vibra; fue el tormento del exceso de uso, de la traición, del sobre-esfuerzo. Todo lo llevó a un estado comatoso inexplicable y deprimente. Hoy por hoy después de un año en delicioso vínculo, mi corazón no acepta su muerte, guardo sus restos y le hablo al oído, cual si fuera a regresar del doloroso olvido. ¿Muerto? No del todo.

En la tarde siguiente, pasé a buscarlo. Si mi amigo yace muerto, mi cuerpo no podría soportarlo. Cabizbaja y en tono de luto me aproximé a lo que sentía se había ido, mas atónita quedé ante tal sorpresa, mi amigo no estaba muerto (por lo menos no del todo). Su ritmo en un total y desenfrenado letargo, como si fuese irrompible su inmóvil anatomía, pero aún conservaba su vida. Fue mi mayor consuelo, aún esta conmigo, aunque ha perdido parte de su chispeante personalidad, mas no importa pues aún me puede consolar. Su presencia me causa radical placer ¿Egoísta de mi parte? Quizás.


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¡No acepto!

By : dolce-beat

Vivir para amar
sin ser amado.
Maldito amor incondicional;
cultura vana, rudimentaria, tradicional.

No basta el sentimiento en la caída infernal;
no basta el pensamiento de deseo o de bondad.
Si tan sólo fuese viento,
simple y ligero en pasional libertad.

En tu yugo eterno, el hechizo madrigal
no me deja descansar bajo matinal concierto;
aves parroquiales contemplando las violetas.
Ultra sonidos bestiales dibujados en siluetas.

Perfecto descuido, perfecta profanación.
Oscilando en el cosmo infinito su lacónica risa;
subrepticia en el llanto, subrepticia en el amor,
ósculos homogéneos de placer y dolor.

Mas la claridad de la luna se estremece,
lamentable clamor al asfixie e inmolar afectivo.
Reclamos de loor desvanecidos,
ante incansable e imperioso despotismo.

Ni un ápice por su parte para darle felicidad.
Ha puesto todo su empeño en las críticas más acérrimas,
vida exagerada y miserable que imparte crueldad.
El destierro instantáneo de la dignidad.

Nacimiento de vida en austeridad...

¿Juramento tajante de entrega total?
¿Renuncia colapsante de mi Yo esencial?
¿Esfuerzo constante para complacer y agradar?
¿Consagrarme en cuerpo y alma a su imperatividad?

Individualidad inexistente,
Plena simbiosis de seres sin mentes.
Zombies malditos, asqueantes, obstinados...
conspirando semejante amalgama bajo el yugo latente.

Frente al cura, la parroquia, la tradición,
la familia, la cultura, la sociedad y la religión;
Esta es mi excusa, mi fiel y digno pretexto.
Paso seguido: No, no acepto.
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Desearía mantener la ilusión

By : dolce-beat
La joven universitaria una vez más, se enfrenta a la crisis de realidad existencial: ya creció. La luna no es de queso y los ratoncitos no dejan dinero bajo la almohada a cambio de un diente; santaclós no existe y la cigüeña no tira bebés en las casas de mamá y papá.
Bonitos tiempos aquellos en los que con un "perdón" se arreglaba todo, con una mirada triste y un "por favor" conseguía tener el mundo -mi mundo- a mis pies. Ya no es así, ya la vida se trata de mucho más que simples juegos y no me parece del todo bien. Preferiría seguir viviendo en el mundo donde las reglas eran impuestas sólo por diversión y que al final de una competencia lo importante era reirnos y no ganar. Cuando mi bisabuela preparaba galletitas para todos, si no daba para alguien la compartíamos, claro, porque ella nos obligaba. Sería diferente si no fuese complicado,si el dolor y la herida de una traición se esfumara con una canción como "sana curita, curita de rana" -bonita melodía en los labios de mi madre.
Los costos de vida suben, la criminalidad incrementa, no tenemos control... Perdemos el control. El mundo se nos va de las manos; perdemos nuestras manos trabajando. Trabajamos para superarnos y nos superamos para luego perder el control al perder nuestras manos trabajando. ¡Qué ironía! Antes jugábamos a trabajar por placer, ahora trabajamos por obligación. "¡Ya no es un juego nena, tienes responsabilidades y deberes que cumplir!", al menos eso dice mi padre, pero no me agrada la idea.
Preferiría seguir siendo una niña, estudiar porque me gusta aprender cosas nuevas y preguntar mil veces "por qué" sin conseguir respuesta que me conforme, trabajar porque me divierte, besar sapos buscando un Príncipe Azul, que el peor de mis delitos fuese comer chocolates de más o no lavarme las manos antes de comer, decirle "no" a todos los extraños, hacer pataletas por un globo, ver el futuro demasiado lejos, jugar a cualquier hora, no saber mentir, dormir poco para divertirme mucho, escapar de los problemas montándome en mi triciclo y escondiéndome detrás del árbol de tamarindo, combinar cualquier color de ropa sólo porque me gustaban, colorear cuando llegue el enojo, jugar con mis muñecas para no escuchar los regaños de mis padres, no llorar por un corazón herido, olvidar a los nenes y pensar sólo en mi próxima estrategia para molestar a mi hermana (y a mis primos)...
En fin, llegar a este punto me hace suplicarle a la vida que con tanta responsabilidad y deberes por cumplir, no me obligue a perder la ilusión e inocencia que guardaba cuando niña (y que aún hoy intento conservar).

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Memorias de una Puta

By : dolce-beat


*Dedicado a un buen amigo que siempre me lee. Gracias por el tiempo.*

Eso es lo que le gustaba a mis amigos, escuchar las cosas sucias que hacía en mi colchón con todos mis machos. Bueno, ni tan míos, a veces de otras, pero les divertía, les apasionaba...
Nos reuníamos en una barra cercana, por lo menos yo echaba mis velloncitos para escuchar música en la vellonera vieja de Don Tomás (sí, así se llamaba el dueño de
la barra).

Hoy llegué un poco más tarde, como a eso de las 4:30 p.m. ya mis amigos estaban como tuerca, jendíos; comiendo lechón y guineitos en escabeche con cuajitos. Yo pedí unos chicharrones, por aquello de salarme la boca antes de contarles mi último revolcón.

Ellos entienden el porqué de mi vida alegre, desde joven soñaba con ser de esas cantantes finas de cabaret que se ponen trajes brillosos y bonitos, que tienen caras sin marcas de dolor, pelos refinados y que se deslizan al son de los tacones altos y
rojos. La gente se enamora con mi voz, dicen que canto como los dioses y mejor que los ángeles. Eso quería ser, cantante; por lo menos educación tengo, terminé los primeros grados y se leer y escribir bien. ¿A poco no lo notas? De todos modos, el primer hombre que conoció mi cuerpo, fue bajo el amargo engaño de convertir mis sueños en realidad. Dejé todo, hasta mi familia (que hoy día ni se dónde están) por un pedazo de mierda que me hizo infeliz por muchos años; hasta se rompió las manos encima de mis frágiles huesos y dejé de sentir dolor, pero ya eso es el pasado.

Volviendo al principio, eché mis velloncitos, puse "Ultimo Ruego" de Julio Jaramillo; ¡AH! que bonito estaba el día, me senté al lado de Pellito. La mujer de Pellito sí que me odiaba, un día lavando en la charca la pendeja me vino a decir ni que puta, me le reí en la cara y le dije: -"Mujer cuando quieras aprender a mamárselo a tu marido me avisas, no te cobraré, el pobrecito tiene que beber todos los días. Quién carajos va a soporta a una mujer que usa la lengua para todo menos para pasarla por el pito de su marido, en algo se tiene
que refugiar el pobre". ¡Ay! madre mía, eso fue como si hubiese visto el mismo demonio, las viejas zorras de por allí se le burlaron en la cara. Esa mujer me ve y sigue viendo el diablo y no es para menos, al que se meta conmigo le vuelo la cabeza con el machete, yo pierdo la chaveta rápido.
¡Anja! pues como iba diciendo, me senté al lado de Pellito, me dí par de palos de ron cañita, pero ya al cabo de unas horas estábamos ebrios y hablando las cosas de la vida de cada uno allí presentes.
En eso Goyo interrumpe a Juan -latoso por demás el cabrón- y nos dice:
-"Ahora le toca a Lolita calentarnos el oído, mija estas muy callada como si anoche hubieses conocido a Dios so pendeja." (Se escuchan risas)
-"Bueno compai, es que lo de anoche fue diferente, no tuve que revolcarme con macho ni conocer a Dios para sentirme en el cielo."


Todos me miraron espantados, preguntándose qué habría pasado, pero luego comenzaron a reir pensando que eran bromas mías. Claro, yo procedí a detallarles el acontecimiento, ya que la puta dejó de tirarse un macho anoche.

-"Llegó Fefo a besuquiarme y babiarme toda la cara, le cogí repugnancia y lo boté. En esas, me puse la mano en donde el hombre conoce la gloria, pero fue por accidente. A principio no sentí, pero luego, poco a poco, comencé a mover mi mano lentamente (con algo de miedo) deslicé mis dedos un poco, volví a subirlos. Ahora
sí estaba sintiendo cosquillitas, pero seguía sintiéndose bien. Abrí mis piernas hasta sentirme cómoda, mi mano siguió acariciando y jugueteando, mi cuerpo se estremecía. Comencé a sudar, al mismo tiempo que se agilizaba el vaivén de mis dedos. Entre tanto delirio sentía la humedad convertida en el sudor resbaladizo de todo mi ser, seguí sin detenerme. Ya no podía parar; se resbaló, sí cayó donde no debía, de donde jamás volvería. Entre la guerra del sí y del no, un no sé era inoportuno, pero hizo presencia. ¡Exquisito! Equilibrio perfecto... el universo estaba en su centro, mis dedos se regocijaban de delirio junto a la alineación perfecta de los planetas. Llegué al cielo, vi las estrellas, probé el néctar de la fruta prohibida, sabía rico, lo volvería a probar, lo pruebo. Estallé, estalló, estallamos... No necesito un hombre, ya me conozco y es mejor el placer que tengo a la mano..."

Saqué mi mano, no podía creer el dramático escenario ante mí, un silencio rotundo invadía el lugar y por primera vez pude ver esos rostros de total asombro que jamás pensé podía lograr. ¿Doble placer? ¡Quizás!

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