Posted by : Kiarytza Mendez 08 February 2008



Tanto esfuerzo, horas tras el latir de la vida, para lograr semejanza a una obra maestra. Ni siquiera una foto refleja un duplicado perfecto de la realidad original, de un rostro, de un paisaje... Entre tanto, las personas viven dividiendo su tiempo entre ser y querer ser; entre vivir y querer vivir; entre logros y querer lograr; entre brillar y querer brillar.

La originalidad se compensa con el pasar del tiempo, quien la vive se regocija en los logros de la creatividad misma. Día tras día, van surgiendo nuevas ideas, nuevos retos que sobrepasan sin dudar. Proyectan mayor seguridad y perfección en sus labores, en su vida; mas por alguna extraña razón siempre sufren la desdicha de atraer parásitos de la moda, parásitos del estilo, parásitos de la jerga, parásitos de la conducta, parásitos de la cotidianidad, en fin... parásitos de la vida.

Sombras sin esencia, sombras con un autoconcepto dañado por la inseguridad que le ha creado su contexto. Sombras pretendiendo ser, queriendo ser, prefiriendo ser a semejanza de aquel que consideran un modelo a seguir, una imagen a imitar, una vida a copiar.

¡Ladrones de identidad!

Sólo falta copiar el nombre y acabar perdiendo la última gota de dignidad. Tajante mediocridad entre la falta de creatividad y la vagancia para pensar en ser diferente o por lo menos no un borrador imperfecto de alguien más. Sin embargo, pierden el norte, se desenfrenan en incondicional lucha para perfeccionar la imagen anhelada; valiéndose de cualquier pretexto para sofocar la irritante situación. ¿Brillar por luz propia? Claro que no. Eso es algo que una sombra jamás conocerá.

Las sombras te persiguen, te asfixian, te hacen enojar, te consumen, te agotan, te agitan, ya no puedes escapar... Necesitan ser parte de ti, sin ti no pueden existir. La oscuridad es la ausencia de luz, las sombras no saben brillar...

Lo que los parásitos o sombras no entienden es que mientras más energías negativas destilan para imitar e igualar, mayor energías dan a la creación original. Crece la luz sin parar, es brillante, sí. Cada vez más. Es vibrante, sí. Se nota sin dudar.

Reflexionemos pues... ¿Somos luz, brillo, candor o sombras nada más?

¡Malditas sombras! ¡Ladronas de identidad!






3 Responses so far.

  1. Anonymous says:

    En tu eterna búsqueda por la perfección entenderás el porqué las mariposas son atraídas por las llamas.

    Aquellos que brillamos con luz propia somos imanes de almas sombrías maltrechas que buscan iluminar su paso de camino cansado, y debemos cuidarnos de no caer en su penumbra.

    Es naturalmente lógico el querer imitar el calor y la luz de quien brilla, y la chispa sirve para comenzar una hoguera ajena. Sólo hay que tener cuidado de que en el proceso tu llama no se mitigue, pero si ambas llamas saben iluminarse, arderán más intensamente al combinarse.

    Algún día encontrarás a ese alguien que te ayude a brillar más...

  2. Anonymous says:

    estoy impresionada por tu lucidez, a tu corta edad, y estas tan clarita en la vida, o el como la vives. a traves de tus lineas, voy haciendome preguntas, y te agradezco esto. sol.

  3. Agradezco sus palabras.
    Me alegra saber que mis letras pueden crear algún efecto en alguien.

    Buenas vibras!

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